La mayoría de las personas salimos de casa, trabajamos unas
ocho horas y luego regresamos a nuestro hogar, otras nos vamos a estudiar todo el día y luego volver a nuestras casas. La tripulación de los cruceros,
en cambio, pasa 24 al día durante meses metidos en un barco. Es su trabajo.
Algunos pensaréis que es un empleo divertido: viajan, conocen a mucha gente y
ningún día es parecido al anterior. Otros pensarían en lo opuesto: es un
agobio, trabajan muchas horas y no pagan bien.
Los empleados son los únicos que pueden contar exactamente
qué ocurre dentro de los camarotes, cuando los pasajeros no miran. ¿Cómo
duermen? ¿Hay amigos? ¿Parejas? ¿Fiestas? ¿Cuánto cobran?
Los empleados de los cruceros, por norma general, evitan
involucrarse en relaciones serias o aventuras, ya que viven y trabajan
encerrados en un barco durante semanas o meses. Así es imposible mantener
cualquier relación de pareja. Sin embargo, el roce hace el cariño y todos
tienen sus necesidades. A las compañías pareciera que no le importan demasiado
que los empleados intimen unos otros, pero no toleran, bajo ningún concepto,
que lo hagan con los pasajeros. En los cruceros existen una norma estricta
sobre las relaciones entre el servicio y los clientes. Si la empresa se entera,
el trabajador podría verse en un gran problema.
"Las compañías de cruceros no quieren ser responsables
de la mala actuación de sus empleados, y las acusaciones de violación son
demasiado habituales. Por ello no se nos permite tener ciertos comportamientos
con los empleados como subir a solas con algunos de los huéspedes",
confiesa un usuario.
Aunque la mayoría de los empleados duermen en camarotes
pequeños y estrechos que en la mayoría de los casos comparten con algún
compañero, los superiores tienen una habitación para ellos solos. Un privilegio
que atrae, misteriosamente, a los compañeros del sexo opuesto. (vaya sorpresa)
Por lo general, los empleados de los cruceros se lo pasan
muy bien. La mayoría asegura que hay un montón de fiesta cuando están en el mar
o en el puerto. Además, cuentan con una ventaja significativa: todos ellos
tienen acceso a alcohol barato de la barra de tripulación y pueden disfrutar de
descuentos en decenas de bares y restaurantes de los lugares donde el barco
para.
Un empleado que trabajó durante cinco años en un crucero
asegura que la privacidad no existe en estos empleos. No obstante, esto no era
un problema para algunos trabajadores, a quienes les encantaban compartir la
habitación con sus colegas y trabajar con vínculo muy fuerte entre los
trabajadores.
Si crees que pasas todo el día en la oficina, los empleados
de los cruceros no salen de ella. Muchos de estos empleados se quejan de que
trabajaban largas horas durante días y no se les paga lo que les
correspondería. Los tripulantes tienen unas jornadas muy duras de 70 horas
semanales sin un solo día de descanso durante periodos comprendidos entre 6 y 8
meses
Al margen de aspectos negativos como la comida o el sueldo,
trabajar en un crucero también tiene su lado positivo. Y uno de ellos es
viajar. A pesar de que están navegando un montón de horas, los empleados de los
cruceros paran en muchos países y ciudades diferentes.
Además de viajar, estos trabajadores tienen ocasión de
practicar experiencias nuevas, como un paseo en trineo de perros en Alaska,
hacer rafting en Costa Rica o visitar las pirámides de Egipto.
Por lo que si me preguntan si quisiera trabajar en un
crucero a pesar de la paga y demás, no dudaría en responder que sí.